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Por distintas razones, el Banco Central siguió perdiendo reservas a un ritmo de casi USD 1.000 millones por día. Esta vez se fueron USD 995 millones para evitar la suba del dólar y para abastecer a los bancos donde los clientes no solo retiraban depósitos, sino que le compraban parte o todo el cupo mensual que permitido, USD 10.000 por día.

Desde que rige la norma para cuidar las reservas, en lo que va de la semana se fueron casi USD 2.000 millones, más exactamente 1.949 millones.

La fuga tiene varias puertas. Los depósitos que retiran los clientes, los dólares que les compran a los bancos dentro del cupo autorizado y la intervención directa del Banco Central y bancos oficiales. El Central interviene en el spot mayorista para aplacar la demanda de dólares que, aunque restringida se está haciendo sentir con fuerza.

No es difícil estimar que deberán tomar medidas adicionales para soportar una salida de semejante potencia.

Por supuesto, que hay que distinguir de reservas de libre disponibilidad de las que no lo son. Los retiros por depósitos salen de las reservas que no son de libre disponibilidad, pero la reducción del monto final de reservas psicológicamente golpea al mercado que siente que el Banco Central se debilita.

El derrumbe de los bonos continuó. El Bonar 2024, el título de referencia de la deuda, bajó 1,35% y el Bonar 2020 cedió 8,80% una caída que suena a condena a muerte (default) y lo dejó con un rendimiento de 191%. Su paridad de 42% habla de por sí de un título que vence en octubre de 2020 y que tiene un cupón de 8%. Para entender mejor el valor de este bono que nació pagando una tasa de 8%, ahora tiene un retorno de 191%. ¿Pero quién se juega a comprarlo?

Estas bajas hicieron que el riesgo país ceda levemente porque el precio del Bono del Tesoro de Estados Unidos también bajó. El riesgo país quedó en 2.520 puntos básicos.

Fuente: Rava

La Bolsa volvió a la realidad después de vivir un lunes de ilusión. En línea con los mercados del mundo el S&P Merval, el índice de las acciones líderes, perdió 11,90% con un elevado monto de negocio de casi $1.200 millones que muestran que hubo una verdadera estampida de inversores que no querían tener papeles argentinos en sus manos.

Los bancos y empresas de energía fueron los más damnificados. Galicia perdió 17,52%, seguido por Macro con Macro 15,89% y Francés, con 12,59%. Entre las empresas de energía, Pampa se derrumbó 14,10% y su controlada, Edenor, perdió 12,03%. Otra caída grande entre las energéticas fue la de Transener con 15,7%. Entre las petroleras, YPF tocó el precio más bajo desde que cotiza en bolsa y cedió 15,38%.

El problema del Gobierno es que cuando desarrollan las medidas, todos los cálculos los hace una computadora que en ninguna parte de las ecuaciones incluye la incógnita ?confianza?, algo vital para que cualquier medida para ser exitosa

Los ADR"s argentinos que cotizan en Wall Street, tuvieron un abrumador predominio de bajas. Estos certificados de tenencias de acciones que cotizan en dólares y sirven para hacer operaciones de contado con liquidación, tuvieron una rueda donde solo cuatro papeles subieron. Los más destacados fueron el de Irsa (+4,59%), el de Cresud (+4,43%), y el de Edenor (+3,99%). Entre las caídas sobresalieron el del Grupo Financiero Galicia (-11,72%), el de Banco Francés (-7,79%) y el de Banco Supervielle (-6,15%).

El mercado funciona en la práctica diferente a como lo imaginan los economistas del Central en las pantallas de sus computadoras cuando diseñan la política monetaria y cambiaria. Todavía no se convencen que sin confianza no existe modelo que pueda detener la voluntad del mercado cuando busca refugio en el dólar.